ET el Extraterrestre

Recuerdo como si fuera ayer, el día que mi padre nos llevó a ver “E.T. El Extraterrestre“ de Steven Spielberg, yo debería tener unos 8 años, vivíamos en Tarragona y viajamos hasta Barcelona. La cola daba la vuelta al edificio, hicimos casi dos horas, que se me hicieron interminables, pero la espera valió la pena, ante la gran pantalla mis ojos brillaron viendo aquel ser simpático y sensible que me robó el corazón. La película me hizo reír y llorar. Definitivamente una obra maestra, como la BSO de John Williams, que me emocionó poniéndome la piel de gallina, hasta el punto de romper la hucha con mi hermano para conseguirla.
Enamorada del personaje también tuve varios muñecos, camisetas y todo tipo objetos relacionados con él, pero el tiempo los fue deteriorando, rompiendo, destiñendo… Hasta ahora, que por fin vuelve a estar conmigo, en lana de xisqueta, resistente y natural, y esta vez para siempre.